Thursday, January 25, 2007
La prensa chicha y otras presiones
El sociólogo y periodista Fernando Rospigliosi, en su testimonio ante la Corte Interamericana de los Derechos Humanos, enumera diversas estrategias del gobierno de Fujimori para desprestigiar a sus "enemigos" a través de la llamada prensa chicha o sensacionalista. Cuenta que se demostró que de la oficina de relaciones públicas del Ejército habían llegado faxes con varios titulares a esos diarios. Asimismo, menciona que trabajadores de El Chato demostraron que el dueño recibía hasta 6.000 dólares por titular publicado con su respectiva noticia inventada. La publicidad oficial se convirtió también en un arma para premiar o castigar la sumisión o la crítica al Gobierno. "La publicidad estatal fue la más importante en 1999 y la primera mitad de 2000, debido a la crisis y a la recesión, pero fue usada con propósitos políticos y de presión sobre los medios", señala Rospigliosi en su testimonio, y añade: "A los adeptos al Gobierno se les daba información privilegiada y a los medios críticos no se les daba ni siquiera la información que debía ser pública". Controlar la televisión era primordial para Fujimori. "Para ello se utilizaba mecanismos económicos contra las empresas. La Superintendencia de Administración Tributaria era particularmente estricta con quienes eran críticos del Gobierno, y extremadamente liberal con quienes no lo eran", recuerda Rospigliosi, autor del libro El arte del engaño: las relaciones entre los militares y la prensa. En el caso de Frecuencia Latina, la prensa chicha formó parte de la estrategia para quitarle el control del canal a su accionista mayoritario Baruch Ivcher. Dos revistas apegadas al Gobierno -Gente y Sí- lanzaron campañas en su contra, señala el periodista del canal 2 peruano, Iván García. El reportero cuenta que, por ejemplo, Sí intentó comprometer a Ivcher al vincularlo con un comercio de armas para las Fuerzas Armadas de Ecuador. El canal 2 comprobó luego que los documentos eran fraguados. "La farsa fue desmontada por Contrapunto, pero en un insólito acto, el Congreso, dominado por la mayoría fujimorista, censuró a los periodistas de ese programa por haber entrevistado a militares ecuatorianos. Al final, el operativo contra el canal 2 por este camino no prosperó". Luego de la huida de Fujimori a Japón, aparecieron recibos en los que "quedaron demostrados los millonarios pagos mensuales que Montesinos hacía a los Winter para tener el control de los contenidos del canal 2", acota el periodista, para quien, una vez que los hermanos tomaron el control de Frecuencia Latina, "toda la televisión peruana se convirtió en prensa oficialista"
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